Charly Sinewan | EL tamaño sí importa
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EL tamaño sí importa

EL tamaño sí importa

Vuelta al Mundo en Moto Sinewan. Capítulo anterior

 

En casa de unos amigos, en Sofía, Bulgaria.

(Con retraso en las entradas, voy encontrando dificultades de conexión en el camino. Lo que escribo en esta entrada data hasta el jueves pasado)

En Croacia, como en tantos otros lugares, los carteles marrones  indican monumentos. Para esto, y sólo para esto, el tamaño no importa. El cartel siempre es del mismo tamaño independientemente del volumen del monumento. Obviedades todo.

Cuando salí de mi cutre apartamento fui siguiendo un cartel marrón, de tamaño estándar y que decía “old city”. Ahora por aquí, ahora por allá, ahora…

En un momento en que mi intuición me hacía mirar a la izquierda, giré la cabeza hacia la derecha y me encontré bajo esto:

LA MURALLA

La muralla de Dubrovnik

La ignorancia, como casi todo, tiene siempre un lado positivo. O lo desconocía por completo o no lo  recordaba, el caso es que ante la sorpresa de encontrarme bajo semejante acumulación de piedras que no esperaba,  me emocioné. Seguro que un historiador que lleva años leyendo y viendo fotos del lugar, al llegar, o simplemente no se sorprende  o incluso se decepciona.

Forma curiosa de consolarse…

El asombro aumenta cuando entras al interior, primero por la puerta Pile Gate, luego por las escaleras que dan acceso y finalmente, por la ciudad en sí, por sus casas, palacios e iglesias.

Dejo de escribir del tema y adjunto un par de links.

– Wikipedia

El Mundo/ Viajes

Esa noche paseé, cené y dormí.

Al día siguiente, cámara en mano, me dirigí al mismo lugar dispuesto a cargarme todas las tarjetas de memoria. Antes de pagar de más, paré a comer fuera del turisteo. En la costa de Croacia los precios son algo más baratos que en España, pero no mucho. Lo que si es diferente es la cantidad de comida, aquí, el tamaño sí importa.

Un inmenso plato de carne con varias bebidas, pan y café. Once euros, para todo lo demás…

El reportaje se fue estropeando, mientras comía se nubló y al llegar fui consciente de la imposibilidad de encontrar un ángulo de foto sin 150 turistas de protagonistas. En Internet se pueden encontrar fotos hechas en momentos mejores y por fotógrafos mejores, así que guarde la cámara y me dediqué a pasear.

Una estupenda chica de un ciber me sopló la existencia de un “free wifi” que anda suelto por Dubrovnik y su contraseña, así que busqué un lugar para sentarme y conectarme. En una de las plazas principales está la fuente Onofrio, una gran fuente circular cuya base hace un escalón donde las posaderas de los turistas buscan descanso. La fuente estaba llena y me senté en frente, en el suelo, apoyado en la pared a escasos metros de los turistas y sus posaderas.

En el ranking de los peores vestidos del lugar, yo ocupaba la tercera posición. En segunda y muy apretada, en la puntuación y en su forma de vestir, estaba Jini, una portuguesa recién llegada al escalón de moda. En primera posición del ranking, muy destacado, estaba Iván, novio de Jini y alemán. A los jueces les influyó mucho sus manos pringosas y llenas de tomate producto de comer algo enlatado con los dedos.

El resto eran turistas llegados en avión con Samsonite dura y carencia de arrugas, en la ropa me refiero.

Momento friki en que Jini y yo, al mismo tiempo, sacamos los portátiles rodeados de edificios de hace quinientos años. Cosas de la vida moderna. A la vez abrimos las pantallas y justo en ese momento nos cruzamos las miradas. Sonreímos…

– Tengo la contraseña

– En serio?

– Sí, déjame ver si te la doy…

“Jijí”, “Jajá” y tan amigos.

La conversación como no podía ser de otra forma fluyó rápidamente, ellos además  también viajaban por carretera a India. Por una razón contundente no contemplamos la posibilidad de hacer algún tramo juntos, ellos viajaban en tandem.

Y luego que si yo estoy loco…

Siguió la tarde, luego la noche y cuando ya era la madrugada, sobre las dos de la mañana, saqué la cámara. Los pocos turistas que quedaban llevaban bebiendo desde pronto así que la mayoría reptaban más que andaban  y  fastidiaban menos los planos.

Haciendo las fotos se me cruzó un gato un poco perro y me fastidió la foto.

GATO DUBROVNIK


e="Calibri" size="3">De cara a desconocidos, un tío solo, con barba, casi tumbado en mitad de una calle histórica, a las dos de la mañana y con un objetivo de 200 mm, parece fotógrafo. Aquí, hablando de los mm del objetivo, el tamaño sí importa.

Así que un chico Croata, pensando supongo que yo lo era, se acercó y me contó la historia de Pavo Urban, un fotógrafo Croata que murió a escasos metros de donde yo estaba haciendo fotos durante los bombardeos. Se me  puso la carne de gallina, a él también. Más cuando después investigué y vi la última foto que sacó…

… y la que estaba sacando yo.

IGLESIA, DUBROVNIK

A las tres de la mañana se me acabaron las baterías y a la cámara también.

El Jueves amanecí con dos cosas muy claras, una que me iba y otra que no sabía dónde.

Mientras recogía todo pasó algo que tenía que pasar. Es algo que consolida la relación de un motero con su moto, algo que deja claro quién es quién.

Y la moto es un ser no humano, que en mi caso ni tiene ni tendrá nunca más nombre que “la moto” y que tarde o temprano, sin hacer drama al respecto, se tiene que caer.

LA PRIMERA

Feliz de que pasara me dirigí en busca de una señal que me indicara el camino, una señal de internet donde poder investigar la mejor ruta.

Pero fue otra señal la que me guió, un cartel que hasta el momento no había visto y que decía “Motorbikes bar”. Pensando que algún motero me indicaría el  buen camino me acerqué hasta el bar. La desilusión vino al ver que la mayor cilindrada de moto en la puerta eran 49cc.

Las vistas eran increíbles así que me quedé igual.

A mi izquierda se sentó un señor de mediana edad, con cara de pan.

En Croacia, cuando no tienen nada que ofrecerte de comida, te invitan a ir al supermercado más cercano, comprarte lo que quieras y comértelo en la terraza. Yo comía un bocadillo gigante.

Cuando terminé, quité las migas de la mesa y apareció un mapa de Europa. El mío que antes había desplegado sobre la mesa. Me puse a mirarlo sin ver más que líneas del mismo color, que iban a unos y otros sitios pero que desconocía por completo si la ruta era buena o mala.

Finalmente decidí preguntar al buen hombre si hablaba inglés. Lo hacía con dificultad, pero sus ganas y esmero de comunicarse hicieron posible que hubiera una larga y tendida conversación.

Anton Clohij Mejolaj, que es natural de Kosovo, que ha vivido en muchos sitios, que tiene un negocio de pan en Dubrovnik (supongo que una pastelería), que sabe lo que es el turismo, que tiene primos en Peje, su pueblo natal, que me aconseja bajar a Montenegro para luego pasar por Kosovo, luego Macedonia y terminar en Sofía.

Y que el mundo es muy pequeño y que nos volveremos a encontrar, en Dubrovnik, en Kosovo o en Madrid. Y que por eso precisamente él, a pesar de mis tres intentonas, paga su café y los dos míos.

Me escribió el nombre de la “Pizzeria Rekord” de sus primos y me invitó a pasar a saludarlos, ellos me darían alojamiento.

– Ellos vienen todos los veranos a mi casa a veranear, yo sé cómo es el turismo…

Qué gran tipo!

Por la ruta de Antón, tarde, abandoné Dubrovnik y al rato Croacia, con la sensación de querer volver con más tiempo.

A Montenegro creo que no, el policía de la frontera empezó a quitármelo de la cabeza. Me pedía un documento que no entendía cuál era, con mucha educación le pregunté si hablaba inglés. Con una cara tan desagradable que no me dá el teclado para describir, enunció una serie de lenguas que entiendo sí hablaba. Pero fue incapaz de contestar al menos “no” a mi pregunta.

Costeé Montenegro con los mismo paisajes del Adriático hasta llegar a una gran Bahía. Antón me advirtió de la existencia de un trasbordador que en cinco minutos te ahorraba cuarenta km de carretera bordeando la bahía. Pero decidí costearla hasta que al final de los 40 km paré a sacar unas fotos.

MONTENEGRO
="font-family: mceinline">

El presunto dueño de un restaurante, interesado por mi matrícula, vino a saludarme. Apenas empezó la conversación paró en seco un Porsche Cayenne y dos armarios empotrados llenos de cicatrices chungas bajaron del coche.  Se saludaron efusivamente con mi nuevo “colega”. Uno de ellos, a un metro y medio, me tendió el brazo para darme la mano. Sin moverme tendí mi brazo, me agarró la mano y me catapultó hacia él. Con una sonrisa de oreja a oreja me habló en tono muy grave en algo que no entendí.

Cuando le expliqué que no comprendía nada, que era español, su sonrisa en un segundo pasó a convertirse en cara de malo en películas de malos. Le aguante como pude la mirada, sin pestañear y sin dejar de sonreír durante varios tensos segundos hasta que me soltó, se giró y no me volvió a dar bola.

Me da la sensación que no trabajaban en una Ong.

Sobre las seis llegué al último pueblo costero en Montenegro, justo antes de girar 90º dirección interior. Decidí dormir allí y despedirme del Adriático.

La playa tenía forma de “U”, la recorrí despacio buscando un lugar donde dormir y acabé en el último, un restaurante que tenía habitaciones y apartamentos.

Negocié el precio y allí me quedé. A la noche cené una Lubina espectacular.

Desde que llegué a ese lugar, Dzoran, el camarero , me atendió con excesivo cuidado. Me ayudó a dar la vuelta con la moto, vino corriendo a abrirme la puerta que daba acceso al parking, durante la cena me vio pedir fuego y al minuto me trajo un mechero.  Guardaba un asombroso parecido con “Naisel”, jefe de la resistencia en la película “top secret”.

No dejó de sonreírme en toda la noche, con la misma ambigüedad que el actor de la película referida anteriormente.

Sobre las diez, mientras cenaba, con las ocho o nueve únicas palabras que manejaba en inglés, vino a la mesa y me dijo:

– Party, (me señaló las doce en la esfera de su reloj), “music”, “women”, “house music” “many women”…

Eran las diez y estaba cansado, pero una fiesta en Montenegro…

 

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10 Comments
  • Joop
    Posted at 13:41h, 14 septiembre Responder

    Hi Carlos,

    Great storys, finaly on the move.
    I did send you a E-mail with hotels for Iran and Pakistan.
    Hope you can use it.

    Enjoy!
    Joop.
    http://www.GoingEast.nl
    http://www.LifeIsJoy.nl

  • Ricardo
    Posted at 19:57h, 14 septiembre Responder

    Animo Carlos. Menuda envidia sana que me das, gente como tu nos enseñan que lo importante es hacer camino sin importar por donde pase o las dificultades que conlleve. Acabo de descubrir tu blog y seguire tus andanzas por la aldea global,a si que no dejes de tenernos actualizados. Mucha suerte.

    P.D: Me tienes en ascuas con el tema de la cadena ¿aguanta o la cambiaste por fin?

  • Pablo
    Posted at 21:55h, 14 septiembre Responder

    Hola Carlos!

    Me impresiona tu viaje en moto, tengo 21 años y es algo que me gustaría hacer algún día. Es increiblemente divertido leer tus andanzas y como dicen por ahi, cuentanos lo de la cadena!

    Sigue así y mucha suerte;)

  • Diya
    Posted at 23:09h, 15 septiembre Responder

    Charliiiieee!!!

    So great to see that you\’re enjoying your trip. Thank you for your great stories. Keep it up and take care of yourself.

    Big kiss,

    Diya

  • Mila
    Posted at 16:24h, 16 septiembre Responder

    Pero bueno, Carlos, menuda aventura que has iniciado. Te deseo muchísima suerte. Sigue contando tus andanzas y mandando esas fotos tan estupendas, incluida la del gato.

    Un besote muy grande.

    Mila

  • Miguel
    Posted at 17:27h, 16 septiembre Responder

    Hola Carlos:

    Muy lindo tu relato, a traves de él viajamos juntos, espero más noticias incluido el tema de la cadena.
    Cuando menos te des cuenta estaras en India con ganas de seguir más lejos…jajajaja

  • Isaac
    Posted at 17:35h, 16 septiembre Responder

    Vaya envidia que me das….!!!!!!!!!!!!

    Disfruta, disfruta!! Cuentanoslo todo!!! Y espero algun dia poder contartelo yo a tí!!

    Te voy siguiento.

    Vssss!

  • Vecino
    Posted at 20:20h, 16 septiembre Responder

    Hola Vecino, como va todo?
    que bueno amigo, no sabes como he disfrutado con la web, me trae recuerdos. Por cierto la foto de inicio, el que la hizo y te cubre la espalda soy yo, no?
    Un fuerte abrazo pequeñogranhombre

  • SINEWAN | Ups! — El mundo en moto Sinewan
    Posted at 11:48h, 28 marzo Responder

    […] Vuelta al Mundo en Moto Sinewan. Capítulo anterior […]

  • mikelon
    Posted at 20:41h, 25 abril Responder

    very good, very good

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