Charly Sinewan | La Perla Negra y el holandés errante
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La Perla Negra y el holandés errante

La Perla Negra y el holandés errante

Vuelta al Mundo en Moto Sinewan. Capítulo anterior

En la Isla de Toba, Indonesia. En una Guest House con vistas al lago Danau.

A la promesa incumplida de dejar de fumar, se incluye ahora la de no poner nombre a la moto. Ha terminado siendo inevitable, demasiadas horas a su alrededor y demasiadas preguntas sobre cómo se llama.

Hace ya tiempo, en una de las múltiples luchas dialécticas que tenía con Duncan, metiéndonos el uno con la moto del otro, y después de una noche de Piratas del Caribe en el ordenador, empecé a llamar a la moto “La Perla Negra”, “Black Pearl” cuando como casi siempre la conversación es en inglés.

Se fue quedando con ese nombre y parecía tener  buena aceptación, muchos amigos y amigas con los que he compartido parte del viaje todavía me preguntan cómo está “Black Pearl”.

Y la verdad es que hace honor a su nombre, ya ha pasado los 28.000 km  de viaje, y los 45.000 totales, y quitando los problemas derivados de meterse por un camino de cabras a ritmo de África Twin, y de empotrarse de cara contra un coche, “Black Pearl” cada vez parece más cómoda viajando, igual que yo.

Y después de tiempo sin escribir esto por vergüenza, este relato contiene un vídeo que requería de esta explicación, un pequeño homenaje tras haberme traído hasta Indonesia por el momento, sin derramar una triste gota de aceite, sin un pinchazo,  y sin problema mecánico alguno. Toquemos madera…

Esta mañana me volví a quedar solo y decidí dedicar el día a descansar y curarme una gripe algo absurda que tengo, además de escribir y poner al día el blog. Y sí, es que no estaba solo.

Pero terminemos primero con el cansino trámite del barco.

El “Fern Lodge”, hotel de Johor Bahru, se convirtió en una especie de centro de operaciones en la búsqueda de barco para cruzar a Indonesia.

Los dos últimos días pasaron entre negaciones por parte de las empresas de carga e intentos desesperados de mis amigos malayos por conseguir que cruzara desde allí. Roz haciendo todo lo que podía desde la recepción del hotel, e Izzat que se lo había tomado como algo personal y sentía como un error suyo que no lo consiguiera.

Nada que ver, la mayoría de las empresas de carga fletan contenedores de objetos que no requieren de papeleo específico como un vehículo, y una moto no les supone además un gran negocio y sí una complicación en muchos casos.

Resumiendo, que una tras otra dijeron que no, a la vez que el barco que tenía seguro, el que salía desde Penang al norte de Malasia, se retrasaba dos días más. Por otro lado desde Port Klang, aquella empresa a la que llegué preguntando y después de ser acompañado por un exportador de plátanos, o algo así, me llamaron para darme un presupuesto y confirmarme que en una semana podría salir la moto. Muy caro y muy tarde.

El dueño del hotel, cuyo nombre no recuerdo, estaba encantado de tenerme allí y tener la moto aparcada en la puerta. El primer día me acompañó a desayunar y por supuesto no me dejó pagar. Cada vez que me enganchaba en la recepción, suponía largo rato de conversación.

La última mañana apareció por la recepción mientras Roz invertía su tiempo en mandar mails, recibir fax y hacer llamadas telefónicas varias en busca de barco. Por un momento temí por ella, dudé que al que pagaba su sueldo le pareciera bien.

No sólo le debió parecer bien, quedaba el último homenaje de generosidad malaya. Cuando escuchó lo que estaba pasando  no podía entender que fuera tan difícil y empezó a llamar desde su móvil a unos y otros en busca de un ferri. Al cabo de la media hora encontró la forma de cruzar en ferri, yo ya sabía, desde una isla al sur de Malasia a la que para llegar con vehículo  propio se necesitaba también un barco de carga.

Pensó que desde Singapur sería posible llegar en ferri pero tenía una reunión y se tenía que ir, así que dejó instrucciones a Roz para que se encargara de bombardear Singapur con llamadas en busca de un ferri que me llevara a esa dichosa isla. Pero no fue posible tampoco, la distancia es poca pero no hay ferris para vehículos. Por algo será que no sé.

A las doce de la mañana, con el equipaje en la puerta desde hacía dos horas, y tres personas intentando evitar que hiciera 700 km de vuelta, decidí tirar la toalla e ir a lo seguro.

Me despedí como correspondía, después de seis noches allí, acompañado y cuidado por una gente fabulosa y exageradamente generosa.

Los 700 km de vuelta tuvieron una parada técnica más o menos a mitad de camino, no me quería perder la posibilidad de negociar con la empresa de Port Klang que además me venía de paso.

Y me alegré enormemente de hacerlo, la reunión no pudo ser más mítica. Un chico que hablaba buen inglés, el comercial que me atendía pero no entendía, una chica que era la que realmente conocía el presupuesto y sus partidas, y finalmente el jefe que tuvo que acudir para decirme que no, que no podían bajar más el precio.

Cuatro veces mayor que desde Penang, porque el trayecto era cinco veces más largo y porque la caja de madera se llevaba más de la mitad del presupuesto. Mandar una moto en un contenedor requiere de un caja salvo que pagues un contenedor entero. Desde Penang no hace falta, la moto va en la cubierta de un pequeño barco de carga y  además  el trayecto es corto, por eso es el paso más fácil en moto.

Así que no hubo acuerdo, me subí a la moto de nuevo, terminé de comer rueda en la dichosa autopista que tanto terminó aburriéndome, llegué a Penang de noche y lloviendo, y a la mañana siguiente di por zanjado el asunto. Llamé a Yean, el encargado de la empresa que tramitaba el envío y cerré el acuerdo para cargar la moto el viernes.

Antes de colgar el teléfono Yean me comentó:

– Hay un chico aquí que también cruzará contigo…

– Me lo pasas?

– Claro

– Sí?

– Qué tal? Te tomas algo?

– Claro…

Roel, otro viajero motero que hace ocho meses salió de Europa en su África Twin del 96 ,  sin problemas mecánicos hasta la fecha, dirección Australia pero sin rumbo muy definido, parece que más que viajando
  esté errando…

“El holandés errante”, nombre que recibió a los cinco minutos de conocerlo, tiempo más que suficiente para habernos reído varias veces y haber conectado con extrema facilidad.

Porque viajamos en moto, porque con los holandeses tengo especial facilidad de entendimiento, y porque posiblemente somos de los moteros que menos entendemos de motos y menos nos gusta hablar de ellas. Además de ser el segundo que me cruzo que me gana en cantidad de equipaje.

En estatura nos diferenciamos, él es ligeramente más alto que yo, aunque apenas se nota…

CON RAÚL

Rápido nos hicimos colegas, Roel iba muy corto de presupuesto y estaba intentando alargar al máximo su llegada a Australia donde pensaba trabajar para ahorrar y seguir viaje, posiblemente por Sudamérica. Llevaba ocho días y sus noches acampado en un parque natural a 25 kilómetros de George Town, pero llegaba el fin de semana y decidió dejar su destierro salvaje para compartir cutre habitación y socializarse un poco. Además en Penang se celebraba ese fin de semana un festival hindú al que queríamos asistir.

Las motos las cargábamos el viernes y el lunes las recogíamos en Medan, Indonesia. Compramos billete de avión para el domingo y decidimos despedirnos de Malasia lo mejor posible.

Sobre las dos de la tarde del viernes llegamos a las oficinas donde nos esperaba Yean para acompañarnos y ganarse los setenta y cinco euros que nos costó el envío. Él se encargó en menos de una hora de los trámites burocráticos mientras nosotros esperábamos sentados en las oficinas de la aduana portuaria, observando cómo los bróker de empresas de carga mataban el tiempo pegándose unos con otros, de broma claro, y sin parar de reír. Típico sitio infernal, de ventanillas y largas esperas, y se respiraba buen humor desde ambos lados de los mostradores.

Con la estampa estampada en nuestros carnet nos dirigimos al puerto, allí nos esperaba el “Golden Lestari”, el buque de carga que se llevaría las motos…

Exactamente igual que en Katmandú, nos vino una de esas sensaciones que compartimos todos, venimos de muy lejos subidos en estos trastos y es frustrante no poder avanzar juntos de una forma natural. Nos hubiéramos metido en ese barco encantados y habríamos pasado una de las mejores noches del viaje.

Pero no, los barcos de carga sólo llevan mercancías y tripulantes, y aunque lo sugerimos, no nos contrataron para limpiar la cubierta.

La enfermedad que padecemos los moteros nos llevó a alquilar un par de scooter para pasar el sábado y asistir al festival hindú.

Cuando los ingleses colonizaron estas tierras, se  trajeron indios y chinos para trabajar. Muchos de ellos se quedaron y eso hace que ambas comunidades sean aquí multitudinarias. El festival al que asistíamos, según parecía, es único dentro del mundo hindú. Un pequeño viaje dentro del viaje, Malasia desapareció y nos vimos de nuevo en India por unas horas, con sus cosas buenas y sus otras no tanto.

India con sus colores…, y sus olores, con su lado exótico…, y su lado sucio, y con sus aglomeraciones y sus diferentes hábitos y costumbres, difíciles de entender en ocasiones para los que venimos de tan lejos. Igual que no se entienden las corridas de toros en muchos otros claro.

Penitentes ofreciendo dolorosas penitencias  a sus dioses y a sus templos, con diferentes grados de dureza según no sé muy bien qué. Con el calor que hacía y el número de asistentes, y en tan poco espacio, todos fuimos algo penitentes en esas horas.

PENITENTE GANCHOS

PENITENTE2 SEÑORAS

ADIVINO OFRENDA

Tras tres horas de camiseta mojada, sin fiesta ni piscina alguna, salimos tan acalorados como satisfechos de allí. Tanto por volver a respirar aire puro, como por haber asistido. Es eso que para muchos
entre los que me incluyo tiene India, se agradece salir pero se quiere volver a entrar.

Los scooter nos alejaron rápido de la aglomeración y después de comprobar que también tumbaban, bordeamos la isla hasta encontrar lo que buscábamos, la cal después de la arena, o la arena más bien después de la cal.

PLAYAPLAYA2

Al día siguiente volamos a Indonesia, Malasia, otro lugar más al que volver y seguir explorando.

El pasaporte empieza a estar apretado, a los algunos sellos que ya tenía se han unido estos 20 nuevos países y dieciséis sellos, cosas de la UE . Indonesia fue el país elegido para este número redondo.

A la salida del aeropuerto de nuevo cambio de mundo, vuelta a la suciedad y al caos, a las malas infraestructuras, a las calles ruidosas, a los malos olores y a lo exótico y atractivo de todo lo anterior. Malasia es tan desarrollada que termina aburriendo, afortunadamente sus gentes y su buen inglés hacen que sea divertida, pero todo es demasiado fácil.

La sensación  de aventura, esa viene de países caóticos,cuanto más mejor.

Nos alojamos en JJ Guest house, un chalet de arquitectura holandesa y propiedad de una mujer católica y entrañable, viuda de un belga y aquejada por varias intervenciones quirúrgicas. Su hotel no es más que su casa con habitaciones libres para invitados, que aunque pagamos por ello, recibimos trato de abuela.

JJ GUEST HOUSE

Fue la mejor elección posible, ubicada entre el aeropuerto y la caótica y desordenada ciudad en la que apenas nos queríamos adentrar. Nuestra misión allí era recoger las motos, hacer el pesado papeleo y salir huyendo del humo y en busca del campo, animales sí, ratas no.

Y es que la primera noche, en busca de una tarjeta telefónica, dos ratas nos sobrepasaron las chanclas, lo que nos hizo cambiar de calzado en los posteriores días.

Belawan, el puerto de Medan, estaba a unos treinta kilómetros de la ciudad, nos transportó un minibús local y compartimos parte del trayecto con los bostezos y medio ronquidos de un pescador y sus botas, y una buena ama de casa y sus plátanos. Sin palabra en inglés alguna conseguimos que nos entendieran y nos “soplaran” el precio real del trayecto, la mitad de lo que el conductor nos pidió al llegar. La relajación de Malasia e incluso Tailandia se terminó, volvíamos a ser ricos blancos en país pobre y nos intentarían engañar continuamente. Tan normal que lo hagan, como que nosotros lo intentemos evitar. Esta vez ganamos, otras muchas seguro que perdemos, es parte del juego.

Los papeles de la moto estaban en poder de otra agencia de carga, a la que o pagábamos por hacernos los muy pesados trámites burocráticos para sacar las motos del puerto, o lo intentábamos por nuestra cuenta. Las dos personas que trabajaban en la oficina, una mujer y un hombre, usaban máquina de escribir sobre las dos únicas mesas que conformaban la decoración y mobiliario de tan básica oficina. Además de una máquina de agua filtrada. Había un ordenador sí, pero estaba apagado y por el polvo que tenía parecía que habitualmente.

Nos hicieron sentar hasta que llegó el bróker que nos haría el papeleo, el que hablaba inglés y nos pidió sesenta euros por lo mismo que terminó haciendo por cuarenta, y que no aceptó hasta que nos levantamos y recogimos los papeles para irnos. El precio real posiblemente sean veinte euros.

Tardamos dos horas en sacar las motos de un infesto hangar junto al puerto, sin daño alguno. Temíamos por eso y habíamos encintado todos los mandos de la moto así como las cerraduras. Pero no, todo estaba bien, quizá funcionó la propina que dimos al capitán del barco o quizá no hubiera hecho falta, el caso es que no había daños.

Felices de rejuntarnos con las motos volvimos a Medan con intención de aparcar las motos en la Guest House, comer rápido,  e ir a la policía a intentar que nos dieran un permiso que hace falta para circular en Indonesia. Con ese trámite hecho podríamos salir de Medan temprano a la mañana siguiente, porque la África daba su primer fallo y ante el calor y tráfico caótico se calentaba, así que madrugar nos vendría bien a casi todos.

Bloqueados en una calle de cuatro carriles, serpenteando entre coches, un cuatro por cuatro enorme de lunas tintadas giró a su derecha y me golpeó la maleta izquierda, haciéndome apoyar mi maleta derecha con un utilitario azul y también de lunas tintadas.

No hubo si quiera un pequeño arañazo pero el conductor bajó furioso, con uniforme de policía y símbolos de dólar en sus pupilas. Comprobó que no había daños pero no quiso asumir que no era su día de suerte, así que me indicó que aparcara a la izquierda mientras volvía rápido a los mandos de su coche para hacer lo propio.

Afortunadamente estábamos en el cuarto carril a la derecha así que a él le costó lo suyo cruzar. Tiempo suficiente para que un chaval en moto me mirara y me dijera:

Vete vete, no pasa nada…

Fue el empujón que necesitábamos para hacer lo que estábamos pensando y no terminábamos de decidir, salir  a toda leche por el carril izquierdo que por unos metros oxigenaba un poco el tráfico, suficiente para empezar a serpentear de nuevo y perder al presunto corrupto.

En Indonesia por lo que sabemos es como en Tailandia, los polis tienen dos sueldos.

Por la tarde y sin moto fuimos a la comisaría para intentar conseguir el dichoso permiso pero allí sólo lo hacían para residentes, así que nos mandaron a lo que sería el RACE en España.

Pero ya no daba tiempo así que lo teníamos que hacer a la mañana siguiente, lo que nos llevó a dedicar el resto de tarde a buscar unas tarjetas telefónicas y cenar.

En busca de un dependiente que hablara algo de inglés, y de aire acondicionado, entramos en un centro comercial donde empezó lo que ya no terminó hasta la fecha…

Ser blanco en Indonesia es motivo suficiente para “sufrir” un continuo acoso de las adolescentes. Si entrábamos en una tienda, la chica que quedaba libre salía a avisar a las dependientas de los comercios colindantes para que vinieran a vernos, con esos gritos tan característicos de concierto de Ricky Martin. Si subíamos por las escaleras automáticas, nos chistaban desde las puertas de las tiendas, nos sonreían continuamente, nos pedían el teléfono…

Al día siguiente y ya con las motos la cosa empeoró, o mejoró más bien. Porque la verdad es que es divertidísimo, no dejas de sonreír continuamente, da igual que lleves el casco, que lleves dos días sin ducharte o que el novio esté delante, a ellas les encanta tontear con blancos.

Porque la verdad es que todo se reduce a eso, a un divertido tonteo.

Por la mañana conseguimos el permiso que como su nombre indica permite que conduzcamos en toda Indonesia. Intentamos conseguir también un seguro pero después de mucho hablar llegamos a la conclusión que aquí nadie lleva seguro a terceros. Si pasa algo toca negociar con los damnificados.

Y por fin, después de comer salimos de Medan, por fin por las ganas que teníamos de salir en aquel momento y por las ganas que tenía ahora, y desde hace tiempo, de escribir de viajar en moto y  no de hacer gestiones.

A los pocos kilómetros de salir de la caótica y estresante Medan, volvió de nuevo la da sonrisa permanente, esa que te da el aire en la cara y la visión ciento ochenta grados de un mundo nuevo por descubrir. Un mundo que como prácticamente siempre se muestra amable con el viajero, con los viajeros en este caso. Llevábamos juntos varios días de risas, conversaciones y gestiones, pero no habíamos viajado todavía juntos y no habíamos comprobado lo que parecía obvio. Que nos entendíamos muy bien.

Nuestro destino era la isla de Toba en el Lago Danau, a unos ciento cincuenta kilómetros de Medan, lo que nos llevaría fácil más de tres horas. La carretera se sumergió en una selva de verde espeso, con curvas de asfalto dudoso, y empezó a ascender. La temperatura bajó y nos vimos metidos en una especie de neblina típica del norte de España.

Qué placer, el olor a campo húmedo, el tráfico que cada vez era menor, temperatura ideal y paisaje cada vez más espectacular.

Así llegamos a uno de los extremos del lago y visitamos una cascada marcada como aliciente turístico.

Después quedaba poca luz,  así que la agotamos hasta que un restaurante nos sacó de la carretera casi de noche, para darnos de cenar primero, y dejarnos después acampar en una pradera colindante.

SONY DSC

Esa noche olvidé que estaba a 1400 metros, y aunque mucho frio no hacía, fue lo suficiente para que hace un rato haya abierto el botiquín por primera vez en el viaje, teniendo en cuenta que el ibuprofeno no cuenta. Tos, dolor de garganta y algo de fiebre son los síntomas.

Ayer llegamos en ferri a la isla de Toba, nos instalamos aquí y yo decidí quedarme hoy esperando mejorar. Si las drogas hacen su efecto, mañana  saldré dirección sur sin mucha idea de parar hasta cruzar a Java.

El holandés siguió esta mañana su errar dirección norte, a una isla donde espera sacarse un título de profesor de buceo para poder trabajar en algo que no sea hostelería. Otra vez esta mañana me despedí de otro buen compañero de viaje. Y otra vez espero ansioso estar en carretera, solo y con muchos kilómetros por delante en Indonesia, país que en lo poco que llevo me está cautivando…

Gracias por leerme, intentaré escribir más a menudo, pero a veces no es fácil.

 

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17 Comments
  • lifemotive
    Posted at 12:34h, 05 febrero Responder

    Genial, Carlitos. Ya sabes que no soy muy asíduo a la lectura. Pero aquí me tienes, y supongo que a muchos más, esperando a que publiques novedades del viaje, mirando, día a día, para leer tus aventuras.

    Gracias de nuevo a ti por contárnoslo.

  • kuk
    Posted at 00:55h, 06 febrero Responder

    FElicidades Don Karlos

    Menuda cronica nos tienes enganchados es maravilloso leerte y ver estos videos
    y fotos que enseñan de otros lugares y costumbres.
    Espero que te recuperes en la salut
    Saludos de Tarragona
    kuk

  • german
    Posted at 01:04h, 06 febrero Responder

    Artista campeón, valiente,

    Soy Germán de Málaga (bueno ahora en Jordania) me pasaron tu blog pero no ha sido hasta esta semana cuando lo he leido…Me lo he leido enterito esta semana, pasando algunas noches hasta las 3 de la mañana, y acordándome al día siguiente para ir al curro..pero está superior..Además, yo que vivo fuera, me siento identificado con algunas de las anécdotas que cuentas…Lo del Real Madrid y Barcelona, 100% de acuerdo, creo que deberíamos cambiar el nombre de nuestras embajadas y llamarlas embajadas del futbol, eso abre más puertas que cualquier misión diplomática…y lo de los musulmanes, también de acuerdo…Bueno chaval, mucha suerte en tu viaje y sigue escribiendo, ya me tienes como seguidor asegurado..Y si a la vuelta te pilla de paso Amman, pues te das una vuelta por aquí…

  • Jose Dragón
    Posted at 01:21h, 06 febrero Responder

    Una etapa más, una ruta más. Me alegro de ver que escapas de las zarpas de los burócratas y los aduaneros y llegas a la carretera otra vez. Gracias por estas crónicas para los que estamos aquí en la vieja Europa, atados por la lluvia del invierno, el trabajo y nuestras responsabilidades de «adultos».Nos hace seguir soñando en esos días en los que estaremos surcando kilómetros y viendo el mundo desde nuestra moto. Un abrazo enorme y buena ruta.

  • Aitxiber
    Posted at 11:52h, 06 febrero Responder

    Que sigas pasándotelo bien por esos lares! Estupenda crónica, como siempre..

  • Rafalote
    Posted at 11:56h, 08 febrero Responder

    Genial como el resto de entradas del blog, y sigue enganchando.
    Lo que cada vez entiendo menos es cómo narices en Honda no te quisieron patrocinar el viaje al principio. Estás dando muy, pero que muy buena imagen de su moto, puesto que se está comportando de manera soberbia sin darte ningún problema. Ahora mismo los que leemos este blog tenemos mejor impresión de la Varadero, algo más difícil de conseguri con anuncios en TV o revistas, que por cierto resultan mucho más caros que patrocinar un viaje así.
    En 2t lo entendieron a la perfección y ha hecho que algunos como yo compremos gracias a la buena imagen que trasmites desde el blog.
    Un saludo. Sigue disfruntando y haciéndonos disfrutar.

  • juanto
    Posted at 16:47h, 08 febrero Responder

    Aupa Charly , acabo de descubrir tu web y aqui estoy babeando.

    y eso que al menos disfrute durante tres años de mi Varadero en sudamerica, me la lleve desde Bilbao a Mexico en barco y poco a poco baje hasta Ushaia .

    Acabo de comenzar a colgar mi viaje por internet , pero bueno si la ves , ya veras que todavia tengo la web en pelotas , solo hay un par de relatos , algo de mexico y la etapa de buenos aires a ushaia, tambien un anexo con la vuelta al mundo de ramon en la goldwing ( nos encontramos en costa rica)

    Seguire tu superviaje con interes y espero que nos encontremos algun dia cuando vuelvas.

    un fuerte abrazo y buena ruta

  • Jorge sierra
    Posted at 09:12h, 09 febrero Responder

    Hola de nuevo Carlos!

    Que alegria me da saber que sigues haciendole cosquillas al mundo con tus dos ruedas.

    Yo estoy en India intentando manfdar el coche a Bangok. Pero no esta facil….no me contestan ni a los mails ni a las llamadas los de la empresa encargada de embarque.

    Tu como carallo hiciste Carlos?
    Por avion o barco?

    Bueno solo desearte todo lo mejor en la carretera. Suerte y animo desde Gokarna. Un abrazo muy grande, Jorge

    Por favor, si tienes tiempo contestame a lo de Thailandia. Me estoy empezando a agobiar.

    gracias

  • humberto jimenez
    Posted at 00:10h, 10 febrero Responder

    hola amigo lo felisito estas asiendo algo marabilloso y te embidio sanamente
    estare al pie de tus comentario y asañas , no te dejare solo . cuenta con migo pa lo q sea , estare alerta a lo q se te ofesca
    mi casa si pasas por aqui esta a sus ordenes
    dios te bendiga exitos

  • vicky
    Posted at 00:57h, 11 febrero Responder

    hola guapo!!
    carlitos nos tienes enganchados a tus aventuras,escribes genial y si por si el viaje de por si no fuera interesante,ahora estan los relatos que no tienen nada que envidiarle a un libro de aventuras!
    te deseo todo lo mejor,un abrazo grande desde la isla.
    por cierot estas muy guapeton con esa barba!!

  • Paco Liza
    Posted at 18:16h, 11 febrero Responder

    Buenas Carlos, espero que te recuperes pronto de tu gripe. Tengo que confesarte que he estado todos estos días impaciente por saber algo de tí; sólo quería darte ánimo y decirte lo enganchado que estoy a tu viaje. Disfruta y un abrazo.

  • Rene Proaño
    Posted at 01:15h, 13 febrero Responder

    Gran Guerero Solitario de las carreteras, desde aca Ecuador en Sudamerica te sigo en tu maravillozo viaje y por ese Espiritu lleno de Libertad y Amor por la naturaleza, ke es lo ke nos distinguen a los viajeros. Me alegra ke estes realizando el viaje en la Varadero, yo la tengo y viajo mucho por Sudamerica muy solo como tu y en realidad es una makina ke se comporta a las mil maravillas, muy comoda, imponente, robuzta, versatil y de gran aguante ke pide mas y mas kilometros sin inmutarse. Adelante hermano Guerrero con actitud siempre positiva, piensa ke todo es parte de esa aventura envidiable ke llevas.

  • Asun y Ricardo
    Posted at 02:19h, 14 febrero Responder

    Hola Charly:
    Acabo de conocer tu web por pura casualidad. Nosotros tambien somos otros viajeros trotamundos y te hemos enlazado a nuestro blog, Mereces estar en el apartado de «Gente Viajera».
    Buen viaje, un abrazo
    —————
    http://mundoporlibre.com/

  • Audrey
    Posted at 15:24h, 15 febrero Responder

    Hola Charly
    G.E.N.I.A.L.I.S.I.S.I.S.I.M.O.O.O.O.O.O.O.O.O.O.

  • vicente malpica
    Posted at 21:18h, 08 marzo Responder

    Qué tal Charly, me alegra saber de tí. Me traes recuerdos de mi pasado viaje por las américas sin rumbo fijo jejeje, en verdad se está genial viajando con la moto, lo suyo sería estar siempre.
    Desearte todo lo mejor, un muy gran abrazo y si estás por media Asia para el verano, puede que nos veamos, Joan y yo salimos desde España rumbo Japón, un trocito jajaja, genial.
    A cuidarse, y para adelante, saludos al mundo.
    vicente

  • SINEWAN | Llegar a buen puerto — El mundo en moto Sinewan
    Posted at 20:04h, 28 marzo Responder

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