Charly Sinewan | La flor que me acompaña
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La flor que me acompaña

La flor que me acompaña

Vuelta al Mundo en Moto Sinewan. Capítulo anterior

En Delhi, en un ciber café de mi barrio.

Llevo dos semanas en India y ya hace casi lo mismo que mi ritmo de vida se adaptó al lento hacer local. Todo es extremadamente pausado menos el tráfico, frenético, peligroso y muy divertido. La anarquía y el caos reinan en las carreteras dando lugar a una sorprendente educación de los conductores y un resultado final posiblemente positivo, hay muchos accidentes pero teniendo en cuenta la que aquí hay montada, puede que pocos.

Circular a 90 km/h por una carretera de dos carriles en cada sentido y tener que reducir a primera porque un carro propulsado por un burro ha decidido adelantar un camión que hace ya muchos años debió ser jubilado, es normal. Que por esa misma carretera un camión evite dos km hasta el próximo desvío haciendo 200 metros en dirección contraria, de noche y sin luces, también es normal. Que esos dos carriles alberguen en el mismo momento y en el mismo ancho cinco vehículos, paralelos y adelantándose unos a otros, es habitual. Que las carreteras son a veces lugar de descanso de vacas, perros o monos, es un hecho que hay que asumir y sobre todo respetar. Que ante cualquier maniobra, sea cual sea, el resto de conductores harán lo posible por evitar la colisión sin reprochar nada a nadie, es verdad y es admirable. Y que los retrovisores no sirven para nada y ante cualquier movimiento un vehículo debe pitar para señalizar que existe, es infernal para los oídos en un país con tanta población pero es así y funciona.

Cuando como casi siempre la moto está aparcada, mi estado es de calma total,  llevo dos semanas y poco a poco me voy preparando para el tercer mes de viaje, de nuevo a las montañas y con la idea de visitar Nepal y el noreste indio. Aunque como siempre el plan sigue siendo el no plan y puede que todo cambie. En India todo es posible dicen, y de momento estoy de acuerdo…

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Después de pasar la frontera buscaba un lugar de descanso después de las dos agotadoras semanas anteriores y decidí que fuera en Manali, un pueblo en el pre Himalaya desde donde parten todas las carreteras que superan los 4.000 metros. Para eso ya era tarde pero algún paseíto siempre podría darme.

Mientras esperaba que las ruedas llegaran a Delhi, la flor que me acompaña se encargó de poner en mi camino a Simon, que además de ser un excelente compañero de viaje es un friki de las motos y controla especialmente de neumáticos. Además de conocer un taller en Delhi que me conseguiría con toda seguridad las medidas que necesitaba y él supervisaría. Casualidades.

El día antes de seguir diferentes caminos, miramos la rueda trasera y aunque el gesto de Simon no acompañaba mi decisión, pensé que llegaría sin problema a Manali y me volvería a llevar a Delhi, menos de 1000 km en total.

Tras separarme del santo inglés rodé unos 150 kilómetros al este por carreteras bastante decentes, pueblos pequeños y tráfico llevadero. Disfrutando de nuevo de ir solo y sobre todo de no tener que preocuparme por policías o militares. A 250 km de Manali la carretera viró al norte y miró para arriba, empezó a curvear y ya no paró. Después de diez días conduciendo al ritmo radicalmente cívico de Simon, me vi solo ante semejante tentación y no pude evitar venirme arriba, con precaución en cada curva esperando cualquier obstáculo habitual indio, pero tumbando con una sonrisa que me acaba de volver al recordarlo.

Posiblemente fue el día más duro físicamente de todo el viaje, el asfalto cambiaba por momentos a tierra, nunca pasaba de tercera, y en muchas ocasiones tenía que parar en seco porque muchos camiones que escupían humo negro oscuro no pasaban de los cinco kilómetros por hora. Espero que no llevaran pescado fresco.

Todo eso durante 250 km sin apenas una recta y por paisajes espectaculares, subiendo y bajando montañas entre bosques, ríos, cañones…

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Sobre las tres y media estaba llegando a Manali, pero al final no llegué, la flor de nuevo me lo impidió.

A tres kilómetros de mi destino me encontré ante una contundente barrera compuesta por una cuerda deshilachada y roída que colgaba de extremo a extremo de la carretera, tensada a mi llegada por un policía que me indicaba un cartel en el que aparecían los diferentes precios según los diferentes vehículos de turistas. En el momento de sacar acalorado rupias que todavía no entendía, de reojo observé que una Yamaha 165 cc, de carretera pero con ruedas de campo, paraba justo al lado de mi moto y el único conductor que usaba casco de todo el valle se quedaba observando la matrícula.

En castellano con acento cómico italiano pregunta:

– No habrá venido desde España en esto?

Ángelo tiene cincuenta + años, cinco hijos y varios nietos. Hace 32 años pasó con su familia por aquí y se quedó. Motero frustrado porque el mejor “juguetito” que se puede comprar en India es el que tiene. Tiene algo de Sabina y mucho del “Pirata cojo con parche en el ojo y cara de malo”, pero sin parche y con cara de travieso. Medio habla ocho idiomas, español bastante bien porque en los setenta estuvo viviendo en las Alpujarras. Ahora vive en el valle en su propio pueblo, compuesto por cinco casas de madera y piedra que él ha construido para toda su familia. Llegar a su casa lleva 20 minutos andando por un sendero en mitad de un bosque de Cedros hasta aparecer en una espectacular ladera rodeada de montañas y con vistas al valle y al río. Desde que me vio, se vio, y me apadrinó en el valle de Manali.

Ni Talibanes ni terroristas ni polis chungos, el verdadero peligro del viaje fue intentar seguir a Ángelo por lo que eran sus carreteras y caminos habituales. Primero hasta una Guest house de unos amigos donde me alojé por cinco euros en una habitación básica pero limpia. Después hasta el “Yess “, restaurante propiedad del suizo Daniel y que desde luego nunca hubiera encontrado por mis propios medios.

A unos 15 km de Manali, en Nagar, un pequeño pueblo atravesado por la carretera principal, un cartel te indica “ yess” , tras unos minutos por un callejón peatonal aparece un edificio de dos plantas en mitad del valle. La planta baja es la casa y la planta alta es el restaurante. Un billar americano, buena música y una terraza con sol de tarde y vistas espectaculares donde el tiempo no pasa.


e="3">Ahí nos sentamos inicialmente solos para terminar compartiendo mesa con una decena de personajes insólitos que fueron apareciendo. La mayoría de ellos jubilados europeos que hace años vendieron sus furgonetas pintadas con flores para venir a vivir a este lugar, rodeado de montañas, donde la vida es muy barata (mucho más cuando llegaron ellos), donde el tiempo se pasa simplemente dejando que pase y donde además hay una sorprendente permisividad sobre las “malas hierbas” que crecen salvajemente por todos lados.

Manali es un lugar peligroso, dos caladas de más te pueden cancelar el vuelo de vuelta y por poco que tengas, vivir tranquilo y muy bien. Como por ejemplo John, escocés de 38 años que recibe una pensión de 500 euros al mes con la que vive y ahorra suficiente para cada seis meses volar a Europa, renovar el visado y volver.

Muchos de ellos estaban a punto de irse a Goa o a Tailandia para pasar los meses fríos, algo que hacen cada año desde hace muchos.

En esta primera tarde en Manali también conocí a Sonia, barcelonesa amiga de Ángelo que acababa de terminar un proyecto con su pequeña asociación en Spiti (Arquitectos técnicos sin fronteras) y llevaba algo más de dos meses por la zona. Nos vino muy bien a ambos poder hablar en castellano y nos pasamos la tarde contándonos nuestra vida entre silencios en los que escuchábamos atónitos las conversaciones que fluían de la mesa. Por la noche cené con Sonia y sus amigos de la Guest house donde se alojaba, dos parejas de ingleses y Lucas, un jubilado holandés que también vivía entre Manali y Tailandia.

Llevaba horas en aquel lugar y ya tenía dos grupos de conocidos con los que pasar las horas.

Y así fue, pasé varios días de un lado para otro sin hacer apenas nada pero sin darme cuenta que pasaba el día, el frío de la noche me mandaba a la cama muy pronto y a las ocho y media sin despertador ya estaba en pie. Buscaba un lugar para descansar y desconectar y desde luego que lo encontré.

Pasé también horas con Ángelo haciendo ruta por caminos increíbles y acompañándolo en sus tareas mientras él me solucionaba el único problema que tenía, la rueda trasera ya no daba más, a Delhi no llegaba.

Otra vez la flor de mi lado, no sé cómo habría sido sin Ángelo, pero con él fue tan fácil como jugarme la vida persiguiéndolo hasta un pueblo a 20 km, y en el mejor taller del valle encargar una rueda china y chunga que en menos de 48 horas llegó, fueron 35 euros que me sirvieron para poder volver a Delhi sano y salvo.

La última noche en Manali era “Diwali”, una fiesta India en la que todo se ilumina al caer el sol y comienzan a explotar petardos y fuegos artificiales. Pasé la noche en la terraza del Yess, en un círculo alrededor de un fuego repleto de toda la gente que ya conocía más nuevos personajes que fueron apareciendo, escuchando conversaciones difícilmente expresables en este relato y bebiendo buen vino después de mucho tiempo sin catarlo.

Después de rutear algo más por el pre Himalaya llegué a Delhi y me quedé un par de noches en casa de Arantxa y Borja, una pareja de madrileños amigos de Sonia alojados aquí desde hace un par de años. Arantxa tiene una asociación  ( Naya Nagar) y comparte generosamente su casa con voluntarios que acuden por temporadas.  Tuve la suerte de ser invitado a conocer un colegio que cogestionan y financian, conocí a sus alumnos y a las madres de éstos y su taller de costura. Muy buena mañana.

COLE

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Después me alojé en casa de Simon, desde donde escribo esto y donde ya he perdido la cuenta de la cantidad de tés mañaneros que he tomado. En estos días y a ritmo indio he ido avanzando en todas las tareas antes de empezar el tercer mes de viaje, esta parada está siendo claramente un avituallamiento.

La moto llegó con 15.000 km a Delhi, hace un par de días cambié filtro y aceite. Ayer por la tarde con ayuda de Simon, o mejor él con mi ayuda, limpié el filtro del aire. Al verlo no estaba tan mal, habría aguantado entre 5 y 10.000 kilómetros más y nos habríamos ahorrado ser el espectáculo de los vecinos que nos rodearon en todo momento.

También hace unos días cambié por 65 euros las dos ruedas y mal vendí la que traía de Manali.

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Me he hecho fan de eso de que aquí todo se arregla, desde que llegué todos los percances se van solventando. Descubrí que la estructura que soportaba la maleta derecha estaba partida por uno de sus cuatro agarres, posiblemente por la caída en la duna y el exceso de peso. En 15 minutos un adolescente me soldó la cosa sin gafas, enfrío la estructura con agua y un trapo y pintó la zona afectada haciendo que apenas se notara.

Otro mecánico de un pueblo de carretera hurgó en su almacén hasta aparecer con una estribera Yamaha que después de una “ñapa” acopló a la Honda. El día anterior, a 5 km/h y adelantando a la india, pité en un trozo estrecho y sin asfalto a un coche que llevaba rato alimentándome con su polvo. Debió ser la única vez que miró por el retrovisor en su vida, pero lo hizo, y en lugar de apartarse frenó en seco. Supongo que lo hizo asustado ante lo desconocido del vehículo que le pitaba, pero el caso es que casi lo esquivé hasta un poco antes del bidón izquierdo donde no, se golpeó y tiró la moto al suelo. Adiós estribera.

La cámara pequeña venía desde Turquía con problemas en el zoom, había tragado humo y cada vez se enganchaba más veces y dejaba de funcionar. En un inmenso mercado subterráneo, bajo la Plaza Con
naught en Delhi, un pequeño cuarto de una pequeña tienda esconde a un chavalín que con cuatro herramientas de precisión la arregló.

El sastre por un euro me cosió por tres sitios unos pantalones y unos guantes, y ayer por la mañana dos limpiadores de coches sacaron hasta barro de kosovo de la moto, con manguera y trapo.

Estas cosas son el día a día en Delhi, adaptado mucho mejor de lo esperado en una ciudad gracias a la hospitalidad de la buena gente que me he ido encontrando por el camino.

Está siendo la primera parada técnica del viaje, momento de analizar lo que me ha sobrado y lo que me ha faltado. He mandado bastantes kilos a casa y he comprado un par de cosas que cuando tenga tiempo actualizaré en el blog.

Todo lo importante sigue intacto, la moto una vez limpia está impecable y todo lo cedido por 2t moto también. Las maletas las volvería a comprar iguales, el engrasador de cadena por fin funciona bastante bien, el caballete está más que amortizado y la toma de 12v la he usado varias veces. La ropa y botas de moto están en este momento secándose y el resultado ha sido muy bueno, el casco abatible para un viaje así es muy útil. Por casi orden de Simon he comprado un pequeño medidor de presión de neumáticos, lo de las pataditas no funciona muy bien parece ser.

Mañana compraré el mismo gps con casi toda seguridad y en dos días estaré de nuevo en carretera, solo de nuevo  después de quince días de vida social que me han venido muy bien aunque haya escrito menos. Con la carretera volverán las cosas que contar espero.

gracias por leerme y por preocuparos.

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39 Comments
  • DÉBORAH
    Posted at 13:07h, 26 octubre Responder

    Madre mía como pasa el tiempo !! Ya 2 meses desde que te fuiste !!!!! Y ya camino de Nepal…Sigue disfrutando de tu viaje, y de toda la gente que vas conociendo!!! Muchos besos !!!

  • Diego
    Posted at 13:42h, 26 octubre Responder

    Me alegro mucho volver a leerte y que todo siga tan bien. Ya echaba de menos tus fantásticos relatos. Al leerte parece que haces fácil lo dificil. Sigue saboreando cada momento de tu aventura.

    Saludos, mucho ánimo y que te acompañe esa flor hasta la vuelta.

  • PerryM
    Posted at 13:55h, 26 octubre Responder

    Ánimo, lo que estás haciendo es de tener mucho valor y espíritu de sacrificio. Me gusta mucho como escribes.

  • Ruben
    Posted at 15:39h, 26 octubre Responder

    Cada vez que te leo, no dejo de preguntarme

    ¿Qué me estoy perdiendo en este momento?

    Mil ánimos mil gracias por compartirlo y mil envidias (y no de la sana, de la otra… :-P)

  • marins
    Posted at 15:56h, 26 octubre Responder

    Que felicidad Charly¡¡ Ya echaba de menos tus relatos.
    Es genial saber que si buscas,todo el mundo encuentra un paraiso para vivir, no me canso de repetir que escribes y describes maravillosamente..y por lo que veo es una opinion compartida.
    Sigue disfrutando y haciendonos disfrutar. Muchos besos.

  • Esteban
    Posted at 16:16h, 26 octubre Responder

    EXCELENTE VIAJE Y CONTINUA DISFRUTANDO DE SER MOTOCICLISTA.
    MUCHO EMPUJE , DALE PARA ADELANTE Y NADA MAS.
    AH…. Y SALUDOS A SIMON.

  • bollo
    Posted at 17:11h, 26 octubre Responder

    Ya me tenia usted preocupado con la falta de noticias. Siempre es un placer leerle. Un saludo.

  • chano
    Posted at 17:24h, 26 octubre Responder

    venga animo, hayh mucha gente esperando tus relatos, la pena o la suerte es que no escriben todos, sino esto seria eterno.

    por curiosidad, ya llevabas informacion de los lugares “pintorescos”, me ha llamado mucho la atencion el italiano y sus amigos, y sobre todo la hospitalidad de los que te cruzas.

    un saludo

  • chano
    Posted at 17:28h, 26 octubre Responder

    me gustaria que hicieras una relacion de cosas inservibles, o que no has sacado utilidad y has devuelto a españa, e indicaras que material ha sido imprescindible al menos para ti en este viaje, ¿el gps es tan necesario? funciona bien en esas latitudes? no usas los mapas tradicionales?

    un saludo

  • pedro
    Posted at 18:31h, 26 octubre Responder

    QUE BUENO SABER DE NUEVO DE TI, YA ME TENIAS CON PENDIENTE!! TE MANDO MUCHOS SALUDOS QUE SIGA TODO MUY BIEN.

    PEDRO MORENO DESDE YUCATAN, MEXICO

  • Flamauder
    Posted at 23:02h, 26 octubre Responder

    Me alegro de que todo vaya bien. Una buena parada técnica que veo que has aprovechado. Cuídate.
    Un Saludo.

  • Cubanocjc
    Posted at 23:24h, 26 octubre Responder

    Menuda envidia me estas haciendo pasar. Decirte que aquello que decías que escirbias bien es mentira. Cada vez que te leo me imagino los lugares, gentes y situaciones y creo disfrutarlos desde el caótico y pesado Madrid. Ánimo, sigue hacia adelante y no dejes de escribir y subir fotos.

    Saludos.

  • Ventu
    Posted at 23:45h, 26 octubre Responder

    Jope chaval, tenias a tus seguidores con mono de tus relatos (yo el primero) y ademas preocupaos con tu silencio. ¡¡ANIMO!!

  • jose vicente
    Posted at 23:53h, 26 octubre Responder

    Te envidio. Disfruta,-

  • Joebar
    Posted at 00:38h, 27 octubre Responder

    Animo Charly, y saludos a Simon. De ser yo uno de vosotros seguro que seria él pero con tu moto. Anda que las piruetas del video, no veas como te desenvuelves con el elefante, digo, con la Varadero. Por cierto, te das cuenta como se puede vivir con tan poco?
    Un abrazo y continua así…

  • Héctor Guerrero
    Posted at 11:35h, 27 octubre Responder

    Buen día, enervantes son tus relatos que has permitido que gocemos todos los que te leemos, sigue adelante con tu travesía, cuídate mucho y que Dios te bendiga. Por favor sigue escribiendo, gracias.

  • Alex
    Posted at 13:53h, 27 octubre Responder

    Aha, Carlos… So, what about me? Simon makes more tea, but I was feeding you!! Include a few lines about Simons-lovely-girlfriend-Alex-with-the-comfortable-sofa, and I may just forgive you :o)

  • carmen
    Posted at 17:18h, 27 octubre Responder

    Hola Carlos! Javier, tu colega, me ha dado la dirección de tu blog. Estoy más que encantada leyéndote, da gusto cuando alguien redacta bien y es natural. Me alegra mucho que estés haciendo este viaje tan interesante. Parece que lo peor ha pasado y te adentras en lo exótico del Oriente. Al leerte me ha apetecido mucho aparecer en Manali y volverme hippy. Yo sigo buscando casa, el otro día visité con Javier de nuevo el ático de Chueca, que se me ha metido en la cabeza, pero me parece muy caro. Si sigo en este plan me vas a seguir enseñando pisos en 2010… Un beso y mucha suerte en tu ruta.

  • jose
    Posted at 18:42h, 27 octubre Responder

    suerte con tu viaje y que lo disfrutes todo o mas que lo disfrutariamos todos los que te estamos leyendo. un abrazo.

  • Soñador
    Posted at 21:47h, 27 octubre Responder

    He encontrado este blog en motos.net. Me acabas de hacer pasar una tarde de sueños. Te deseo lo mejor, y sobre todo que lo sigas contando aquí. Es la primera vez que me peleo con un blog hasta entender cómo va.

    Como dice la frase,

    • Soñador
      Posted at 00:09h, 28 octubre Responder

      vaya, se cortó el mensaje.la frase dice (se corta por las comillas…) Prefiero un minuto corredor que espectador toda la vida. Disfruta, estás en tu minuto. Gracias por compartirlo.

  • raimundo fernandez-villaverde
    Posted at 18:57h, 28 octubre Responder

    grande amigo!! sabiendo por vía extraoficial que estabas bien, leo tranquilo y disfrutando sobre tu vida social en India. el pueblo de Angelo dee ser una chulada. Su paso por las alpujarras recuerda al de Chris Stewart, plasmado en su libro

  • actricesa
    Posted at 04:03h, 01 noviembre Responder

    que sensacion tan buena la de viajar… tengo mono!!
    a ver si coincidimos algun dia para charlar que tengo cosillas que contarte!!
    i mis youuuu sultan

  • Daniel Arenas Tello
    Posted at 18:29h, 02 noviembre Responder

    Charlitos!

    Oye, que queremos volver a verte… que son esas acrobacias peligrosas entrando en la India!!!

    Un abzo

    Dan

  • amore
    Posted at 19:24h, 02 noviembre Responder

    Voy a ver si cierro la boca que s eme ha quedado abierta de par en par cuando he visto lo bien que escribes, Carlos! Sabía que ibas a estar bien y no tenía ninguna duda de que todo te iba a marchar fenomenal… pero tronco, eres un peaso escritor !!! Te echamos de menos, sé muy feliz. Muchos besos desde tu querida Madrid. Ana

  • Carol
    Posted at 10:48h, 03 noviembre Responder

    Maravilloso…desde luego, un viaje de ensueño…
    Te recuerdo viajando en moto a Valencia en una 125 con tienda de campaña y sacos de dormir enganchado con cuerdas…y efectivamente, después de más 12 años te leo viajando en moto en la misma situación, pero bastante más preparado y recorriendo lugares excepcionales !!! Me encanta reencontrarte y leerte en esta aventura. Gracias por compartirlo y cuidate mucho…

  • Rafalote
    Posted at 12:44h, 03 noviembre Responder

    Oye, el otro día de ruta me crucé con unos australianos, cuyas motos no me dió tiempo a ver, pero sí las matrículas y el identificativo del país, así como los bultos que llevaban, que eran casi como los tuyos de grandes.
    Supuse que estarían haciendo lo mismo que tú, pero al revés.
    Un saludo Carlos y muchas Vs desde España.

    • Charly
      Posted at 10:57h, 20 noviembre Responder

      gracias Rafa, si salieron a la vez que yo desde luego que me han ganado… qué curioso. el otro día me crucé con una pareja de vascos que venían de Australia también, pero en bici!!! qué buenos… abrazo

  • Ana
    Posted at 19:54h, 03 noviembre Responder

    No sería lo mismo sin esas paradas sociales o de avituallamiento
    Sigue disfrutando 🙂

    • Charly
      Posted at 10:58h, 20 noviembre Responder

      desde luego que no, gracias Ana

  • Maiki1977
    Posted at 11:51h, 05 noviembre Responder

    Hola Charly! Soy un seguidor tuyo desde hace semanas, especialmente cuando decidí hacer algo parecido. Es una pena que no puedas escribir más a menudo por que estas historias son expectaculares.

    Yo parto para Argentina el 9 de enero de 2010, cuando estarás tú por el contiente americano?

    Tu web me ha ayudado mucho a organizar el mi viaje, por eso he puesto varios enlaces en ella a sinewan.com para que la gente te lea. Si no lo ves apropiado no tienes más que decírmelo (www.30metrosporsegundo.com).

    Adelante y si coincidimos en América, nos tomamos unas cerves!

    • Charly
      Posted at 10:59h, 20 noviembre Responder

      qué bueno que nos sirvamos unos a otros para preparar estos viajes, ánimo y adelante, lo más difícil es salir, sin duda… abrazo y suerte

  • Freddy
    Posted at 08:43h, 13 noviembre Responder

    Hola charly eres un campeon,por lo que veo tenias que haber llevado un kit y unas estriberas mira que lo pensaste ,pero la burra sigue siendo fiel……
    cuidate y disfruta,yo me conformo de momento con ir a cheste .uves compañero

    • Charly
      Posted at 10:51h, 20 noviembre Responder

      Freddy!!!! ya era hora, qué ilusión. tu alarma efectivamente me ha venido de maravilla, gracias!. por lo demás la lié un poco saliéndome del asfalto pero espero que nada grave, los retenes de la horquilla parece. un abrazo amigo, nos vemos a la vuelta.

  • Tu Tio
    Posted at 22:19h, 22 noviembre Responder

    Sobrino,he leido tus comentarios y veo que tu aventura sigue y con esa flor que te acompaña yo tenia una pequeña idea de que en la India te arreglan desde un zapato hasta un trailer,pues tengo un amigo medico que aunque el sirio tiene a sus dos hermanos en la india y me has recordado lo que el me conto varias veces sobre un pueblo que se las busca para vivir,tu experencia con el trafico no me esperaba menos y lo que mas me alegro es que estas dando con gente guay y estes bien de salud y con ganas de continuar,po cierto ¡como te gusta el te y las malas hierbas!lo que me ha extrañado es el vino,no creia que te gustaba¿es buen vino el indu? ya me lo contaras.muchos besos de todos nosotros y sigue campeón.tu tio

  • SINEWAN | Pakistan, los polis? — El mundo en moto Sinewan
    Posted at 12:59h, 28 marzo Responder

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  • De boda en Rishikesh — El mundo en moto Sinewan
    Posted at 13:17h, 28 marzo Responder

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  • Tony
    Posted at 11:20h, 05 marzo Responder

    Soy motero, desde hace años, y viajero desde que tengo uso de razón, localicé tu blog por casualidad hace una semana, y hasta ahora no he sido capaz de parar de leerlo.
    Enhorabuena, y gracias por tu relato, haces que algo que parece una “lokura”, lo veamos como posible, espero poder hacer algún día un viaje parecido al tuyo, después de leerte todo parce más fácil.
    Me alegras las mañanas en el trabajo, seguiré leyendo tu aventura, mucha suerte te la mereces, ya sólo por la valentía de intentarlo.

  • Emilio
    Posted at 20:01h, 06 diciembre Responder

    Chico, no sabía que escribías tan estupendamente. .. ☺

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