Charly Sinewan | Navidades en familia, viajera
8146
post-template-default,single,single-post,postid-8146,single-format-standard,ajax_fade,page_not_loaded,,qode_grid_1300,qode_popup_menu_push_text_top,footer_responsive_adv,qode-content-sidebar-responsive,qode-child-theme-ver-1.0.0,qode-theme-ver-17.2,qode-theme-bridge,qode_header_in_grid,wpb-js-composer js-comp-ver-5.6,vc_responsive

Navidades en familia, viajera

Navidades en familia, viajera

Me agobio. El último relato de viaje está escrito hace un par de meses, pero cuenta lo que sucedía en marzo. Nueve meses de diferencia es demasiado. El formato estaba concebido para que narrara el casi presente. Pero no es posible, el modo con el que puedo financiarme esta vida es contando cosas en formato vídeo, que cada vez requiere más esfuerzo. Y no hay tiempo para todo.

Sin embargo, una vez más, arranco una nueva etapa y me surgen las ganas de escribir, de contar esas cosas que en vídeo no se dicen. Y lo hago, voy escribiendo garabatos que se quedan en el disco duro porque la historia cronológica aún transcurre por Madagascar y no puedo dar un salto. Mira que soy anárquico para casi todo y alemán para esto. Me fastidia no seguir contando el viaje tal y como ha ido pasando.

Pero se acabó. Ha llegado el momento de mandar al carajo ese formato y renovarnos. A partir de ahora la historia da un salto de nueve meses. Del sur de Madagascar pasamos a la costa de Kenia. Desde este momento los relatos van a contar lo que se me plante en las narices.

Presente, pasado o, si me ponen algo en la bebida, futuro.

 

Che Shale

Navidades en familia.

Hoy es 25 de diciembre, Navidad. Ayer, tras un par de días muy intensos de moto, llegué a Che Sale, en la costa keniana. Unos 350 km al sur de Somalia, ese lugar que siempre me llama aunque la racionalidad es rotunda y corta la comunicación. Pero el teléfono siempre vuelve a sonar. Algo hay y me temo que tendré que irme sin averiguarlo. Al menos en esta etapa.

Antes de seguir por las muchas ramas que brotan de un viaje en solitario, de las pensadas dentro del casco y de las ganas de compartir experiencias, me centraré en explicar cómo y por qué he llegado a este lugar.

Hace casi un mes que aterricé en Nairobi cargado con una bolsa llena de repuestos y otra repleta de ilusión por retomar el viaje. Sigo sin sentir fatiga por no saber dónde dormiré mañana. De hecho es justo al revés, respiro peor tras muchos días en la misma cama.

Los primeros días de una nueva etapa suelo estar sin moto. Siempre hay que arreglar cosas, sacarla de donde está o hacerle un seguro. Eso me permite saborear el transporte local, experimentar otras cosas y ser menos el centro de atención, eso que padezco y disfruto cuando paseo por África con una moto tan grande.

batatu

Existen muchas similitudes en cómo se ha organizado el transporte en todo el África subsahariana. Aquí, en Kenia, los autobuses se llaman matatus y son los glóbulos rojos de la circulación, el transporte más común y el único asumible para la mayoría de la población. De la cabaña en la que vivo al centro comercial Galeria, pago 25 chelines. Que no sé si son 0,25 euros o 0,025. Me pierdo. Solo sé que un taxi me cobraría cinco euros. En África las diferencias son siempre así, de ser pobre a ser rico hay un viaje de muchos años y un par de cifras.

Para viajar en matatu tan solo hay que activar el modo viaje, la paciencia. “Pole pole” que dicen aquí. El conductor cuando para, espera, y lo hace el tiempo que haga falta hasta que el matatu se llena de pasajeros y sigue su camino. Y no pasa absolutamente nada, el tiempo cobra otra dimensión en este continente y tan solo hay que aclimatarse.

Llegamos al centro comercial. Estamos en occidente. Por los precios, por cómo se colocan y decoran los comercios o por la cantidad de clase media que pisa sus pasillos. No sé qué dirán los informes y estadísticas que hablan de estas cosas, o los empollones, pero para mí, de los casi treinta países que he visitado en África, Kenia es el que más clase media tiene.

Centro ComercialEn la entrada un pequeño ejército de vigilantes te cachea. El miedo a un nuevo atentado parece que se va diluyendo desde el último, en abril, pero las medidas de seguridad se mantienen. Aunque, sinceramente, sería muy fácil liarla. Supongo que es muy complicado mantener la tensión en busca de explosivos y finalmente los vigilantes terminan por relajarse. Mientras, el turismo sigue muy resentido por la mala prensa de Kenia, aunque a veces es simplemente la inseguridad que genera “ese país llamado África”. El año pasado, estando en Madagascar, hubo gente que me preguntó si no tenía miedo de contagiarme del Ébola.

En la cafetería del centro comercial me espera Topo, el epicentro social de la colonia española en Nairobi. Hace treinta años que llegó a Kenia. Al igual que yo, lo hizo en moto y desde España, aunque por una ruta muy diferente que hoy sería casi un suicidio. Él también vivía de contar las cosas que veía, que hace tres décadas debían ser bien diferentes y se contaban de otra manera. En lo que tardaba su carrete de fotos en llegar a España, ser revelado, impreso y llegaba a los lectores, yo he posteado unas sesenta veces en varias redes sociales, lo habéis compartido otras tantas y cada foto ha llegado al triple de personas que las que compraban aquella revista. Es la era de la inmediatez, para bien y por supuesto para mal.

El caso es que Topo y yo nos conocimos una reunión de moteros en España, hará unos cinco años. Hace unos meses me escribió, cuando vio por esas redes sociales que enfilaba hacia Kenia. Desde que llegué se ha convertido en mi ángel de la guarda. Él fue quien me presentó a Víctor, el dueño de la cabaña en la me he quedado en Nairobi.

Con Topo

Viajar solo no es estar solo. Generalmente es justo lo contrario. Si necesitas soledad tienes que buscarla porque el viaje te va rodeando de personas, sin preguntarte. Es la familia viajera, una tribu de personajes que un día tomamos un desvío diferente y decidimos vivir de otra forma. Y, por raro que suene, solemos encontrarnos y reconocernos, además de ayudarnos. Todos tenemos alma de viajeros aunque algunos como Topo lleven años con una vida sedentaria. Pero eso no es lo que cuenta, el nexo es lo que decía antes, ese punto que nos hizo dar carpetazo a una vida para emprender otra tan diferente y que nos une en la forma en la que entendemos la vida.

Unos días después Topo vino a verme a la cabaña con su amiga Naia. Vasca, de mi edad, residente en Kenia desde hace diez años y que vive aquí con sus dos hijas. Nos reconocimos al instante. Pertenecemos a la misma tribu.

Naia es escenógrafa y trabaja en cine y publicidad, en Nairobi. Antes de dar el carpetazo a su vida tenía el mismo trabajo pero en Madrid y vivía en La Latina, mi mismo barrio. Sus dos hijas han nacido aquí y han visto como su madre se construía una casa con sus propias manos, en la linde del Parque Nacional de Nairobi y sin valla. Los leones pasan por su propiedad cuando les place. Un trabajo duro y exigente, pero de esos que otorgan una sonrisa que cuesta quitarse.

Los días en Nairobi los pasé con todos ellos, pero también con la cantidad de amigos con los que interactúo en las redes sociales. Llevo seis años compartiendo el viaje y a gran parte de mis mejores amigos os he conocido a través de las redes sociales o en reuniones de viajeros y moteros.

El caso es que después de aquellos primeros días, viajé con Topo por el Masai Mara. De eso ya os hablaré más adelante. Al regresar tuve que decidir dónde pasar la navidad y Topo me habló de Justin e Isabel, una peculiar pareja que tiene un hotel en la playa, donde además se hace kitesurf. Mi presupuesto no da para estar aquí, pero les llamé, les conté qué estaba haciendo y rápido me hicieron un hueco asumible para mi bolsillo.

Y aquí estoy, en Che Shale, un paraíso desde el que editar y postear todo lo atrasado.

Comencé este relato el 25 de diciembre y lo cierro el 27, ya veremos cuándo lo publico. En estos tres días Justin e Isabel se han convertido en parte de esa familia viajera que aparece en el camino y que te hace sentir en casa. Con ellos, con algunos clientes que también son parte de la tribu, y con muchos de vosotros a través de las redes sociales, voy a pasar las navidades. Y por su puesto con la gente que más quiero, que siempre me acompaña.

A veces es muy fácil  sentirse solo en una cena de navidad con otras treinta personas, como otras, sentirse acompañado viajando solo por el mundo.

Gracias a todos. Chin chin.

Charly

Suscríbete al canal: www.youtube.com/user/charlysinewan

Sígueme en Facebook: www.facebook.com/vueltaalmundoenmotosinewan

Sígueme en Twitter: www.twitter.com/charlysinewan

Sígueme en Instagram: www.instagram.com/charlysinewan/

12 Comments
  • Ricardo Lamancha (@RicardoLamancha)
    Posted at 11:23h, 29 diciembre Responder

    Qué buen relato amigo. Me está sucediendo lo que mencionas de esa fraternidad viajera. Creo que fluye el verdadero amor entre los ” caminantes” . Te mando un fuerte abrazo desde Sudamérica!

  • jose
    Posted at 23:33h, 29 diciembre Responder

    Feliz navidad Charly

  • Jorge Forero
    Posted at 09:18h, 30 diciembre Responder

    Muchas gracias Carly! Feliz Navidad!

  • jabustillo
    Posted at 16:52h, 30 diciembre Responder

    Feliz Navidad compañero….

  • Diego
    Posted at 18:46h, 30 diciembre Responder

    Feliz Navidad y Excelente comienzo de Año! Que el 2016 exceda tus deseos! Saludos desde Argentina.

  • OlgaTT
    Posted at 21:07h, 30 diciembre Responder

    Aiiiiiiiii que bien escribes pillín!!! Te deseo un fin de año bonito y una entrada preciosa!!! Besotes enormes de una de las que están “al otro lado” 😉

  • marins
    Posted at 12:07h, 03 enero Responder

    Domingo por la mañana, pasada la resaca navideña…la que tienes hasta sin haber bebido…por fin me siento a disfrutar de uno de tus relatos…me encantan los videos, los vlogs…adoro leerte, se quedó corto, como siempre…feliz vida amigo!

  • OCTAVIO VALDEZ
    Posted at 06:03h, 05 enero Responder

    AMIGO CARLOS , NO , NUNCA ESTARAS SOLO EN LA RUTA…ESTA LO PROVEE TODO…
    ESCRIBE, COMO TE PLAZCA , QUE VALORAMOS MUCHISIMO TU ESFUERZO , IMPOSIBLE LLEVAR UNA BITACORA… COMO DECIMOS ACA EN MEXICO…
    ESCRIBE.COMO ” TE LATA”…
    MEJOR 2016…

  • Jesus Alloza
    Posted at 21:35h, 06 enero Responder

    Bravo
    Me ha sorprendido eso de dejar de seguir el hilo del viaje.
    Curioso tu dia a dia.
    Animo

  • La boda masáiaEL Mundo en Moto Sinewan
    Posted at 11:49h, 11 enero Responder

    […] amigo Topo circula primero,de él os hablaba en el relato anterior. Mientras sorteamos la muerte, la carretera desciende bruscamente de los montes a la sabana, al […]

  • UN 2016 MUY EMOCIONANTE
    Posted at 10:20h, 25 enero Responder

    […] sigo contando el viaje en directo a través del VLOG, vídeos más cortos y menos editados y de relatos que de vez en cuando subo a mi web. Si os interesa os podéis pasar por allí o seguirme en alguna de las redes […]

  • Carlos
    Posted at 03:44h, 05 octubre Responder

    wow, que increible relato, viajar por africa debe ser toda una aventura. Me encantaria poder llegar a esas tierras y aventurarme como tu lo haces, pero creo que soy muy cobarde. Sin embargo estas tu, para deleitarme con estas aventuras. Gracias.

Post A Comment