Charly Sinewan | Sudáfrica, drogas y personajes en Port Saint Johns
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Sudáfrica, drogas y personajes en Port Saint Johns

Sudáfrica, drogas y personajes en Port Saint Johns

Lo malo de una droga es que te siente bien. He pasado la barrera del primer mes de viaje y vuelvo a sentir que estoy enganchado. Son pequeños detalles los que hacen que me sienta como en casa viviendo de una forma nómada. El equipaje por ejemplo ya tiene personalidad, el propio uso ha posicionado cada cosa en su sitio, con su hueco perfecto. El día a día crea unos hábitos que hacen que todo fluya de una forma natural. La mirada es uno de ellos, voy estando más aquí que en otro sitio y observo más, o quizá mejor.  El camino deja de tener relevancia, sé que voy hacia donde voy,  pero me da igual por donde. Las señales que me guían no son de tráfico, es el propio viaje el que habla y a veces incluso grita. Eso que en este blog llamamos “el guionista”. Cada viaje es diferente como lo es cada viajero. Yo soy de viajar despacio, dejar que los tiempos muertos provoquen situaciones que me lleven a experiencias. Los paisajes y los monumentos son pequeños ingredientes pero el alimento base de toda experiencia son las personas.

Lamentablemente no tengo todo el tiempo que me gustaría, por eso abandoné esta mañana Port Saint Johns, a pesar de que el viaje me gritaba una y otra vez que no lo hiciera. Sin duda había conocido a un personaje asombroso.

sinewan.com.wild coast 5

…..

Entro en Port Saint Johns sobre las diez de la mañana. Paro a tomar un café antes de pensar qué hacer. Ayer salí muy tarde de Coffee Bay y no fui capaz de llegar en el día. Antes de que oscureciese decidí acampar. Esta mañana recogí rápido y recorrí los cincuenta kilómetros escasos que restaban.

Antes de nada tengo que cumplir con una misión encomendada. Hace unos días la empleada del hotel en Haga Haga me dio una bolsa de caramelos para su nieto. Su hija Catherine y su marido tienen un lodge muy “casual” en Port Saint Johns, así lo describió. Probablemente relacionó ese tipo de establecimientos con mi facha. -Allí estarás muy bien-, concluyó, y me dio la bolsa de caramelos para Neo. -Dile que es de parte de Gogo-.

Catherine responde al teléfono. – Ah sí el motorista español, te esperábamos hace unos días,  estamos en la segunda playa, “The lodge on the beach-.

sinewan.com. the lodge on the beachEl sitio es idílico, la desembocadura de un río en una playa de arena blanca rodeada de las mismas montañas de estos días atrás. Catherine no está pero me atiende Mike, su marido. Se trata de un pequeño Lodge con mucho encanto pero sin pretensiones. Las tres únicas habitaciones están ocupadas. Mike me sugiere que acampe en un pequeño jardín junto a la barbacoa o que mire en el lodge de al lado.

Un amigo de Mike me acompaña al hotel vecino. Se llama Bradal. También es una casa de una sola planta pero algo mayor. Me guía por un entramado de pasillos de madera crujiente. Llegamos a una habitación. Bradal pide permiso para entrar anunciando que trae un huésped. Un tipo con aspecto lamentable yace en la cama. Parece un pirata en horas bajas; barba blanca, tos profunda y un cenicero a rebosar, todo envuelto en una nube de humo blanco. Tres tipejos sentados le rodean, parecen adorarle o quizá simplemente esperan que muera. Tose un par de veces hasta que consigue escupir su mensaje de bienvenida.
 
-La habitación son doscientos rands-.

Barba Blanca ordena a uno de los tipos que me acompañe y me la muestre. Su secuaz está tuerto y tiene pocos dientes, pero muy amarillos. Le persigo por varios pasillos siguiendo el rastro aromático que deja el porro que lleva en la mano. La habitación es perfecta. Volvemos por donde hemos venido. Pregunto a Barba Blanca si tiene internet.

-    No tengo, ¿vas a pagarme la habitación?-
-    Tengo el dinero en mi moto, si es necesario voy ya.
-    ¿Qué eres italiano?
-    No, español.
-    Aún peor. Me vas a traer ya el jodido dinero.

Si me hubiese mirado a los ojos al decirlo probablemente me lo habría tomado a coña y le habría contestado cualquier burrada. Sobre el apartheid, sobre el mundial de fútbol, sobre el tercer mundo. Cosas de esas en las que no creo pero que si es por atacar la línea de flotación de un despótico pirata de barba blanca, soy capaz de sacarlas. Pero el tipo no me mira a mí cuando suelta lo que suelta, lo hace a sus secuaces que le ríen la gracia.

-    Voy a por mi moto, ahora vuelvo.

Cosa que no pasa, me doy el lujo de acampar junto a la barbacoa. Por una lado me atrae el personaje, probablemente tras esa tos profunda se esconde una historia interesante. Sin embargo me resulta desagradable un posterior acercamiento en busca de una historia. 

Es curioso como el viaje me lleva de un sitio a otro. Hace unos días que una señora me dio unos caramelos para su nieto Neo. Eso me ha traído a esta recóndita playa a la que por mis propios medios no creo que hubiese llegado. Mientras descargo la moto Catherine aparece con su hijo Neo. Tiene cara de pillo y al igual que su madre el pelo muy rubio. Le doy sus caramelos. Me da las gracias pero no valora el hecho de que un desconocido traiga algo de parte de su abuela, que se ha molestado en organizar la misión sólo para que él sonría. Es muy pequeño, esas cosas se valoran cuando eres mayor, muchas veces cuando ya es tarde para agradecerlas.

En el hotel se hospeda una familia alemana. El marido se acerca a olfatear la moto. Tiene la piel muy curtida y una imponente nariz aguileña. Lleva un gorro de montaña a pesar de que la temperatura es agradable.

-    ¿Qué tal el viaje?. Me llamo Mark.
-    Yo Carlos, encantado.

–    ¿Vienes desde España?-
–    ¿Sí?
–    ¿Por el este o por el oeste?
–    Por el oeste
–    ¿Por dónde has cruzado Congo?
–    Cerca de la costa, a través de las montañas, evitando Kinshasa.

El tipo sonríe, son preguntas de alguien que conoce la zona. Normalmente la mayoría de curiosos que se acercan a la moto ni siquiera se han planteado que sea posible atravesar África en moto. Cuando el que se acerca pertenece a tu tribu se nota.

Termino de instalarme y me voy al pueblo. Esta noche hay barbacoa y no contaban conmigo así que he de comprar algo de carne. Port Saint Johns me sacude una violenta bofetada. ¿Qué es esto?. Parece una ciudad sin recoger. El caos del África Negra se repite una y otra vez en todas sus ciudades, es el que es, pero tiene su propia estructura. Mercados callejeros, calles con agujeros, mierda por doquier, animales pastando en ella y miles de personas dándose codazos para avanzar entre todo ese caos. La repetición de lo mismo ciudad tras ciudad lo normaliza. África es así. Las ciudades sudafricanas son en cambio réplicas exactas de cualquier país desarrollado con influencia anglosajona. Calles limpias, centros comerciales, gasolineras con atractivas góndolas  y restaurantes de comida rápida en cada esquina.

sinewan.com. Port Sant johnes

Port Saint Johns resulta una de estas ciudades pero tomada literalmente por el África Negra. El mejor ejemplo es el supermercado. Es un “Spar”, una de las cadenas líderes del sector en Sudáfrica. El nombre, la idea de negocio, los pasillos y creo que la mayor parte de los productos, son los mismos aquí que en Ciudad del Cabo. Sin embargo intentar avanzar por sus pasillos se convierte en un espectáculo de colores, ruidos y destreza con el carro. Cajas por el suelo, señoras de inmensos panderos obstaculizando el camino sin percatarse de ello, mercancía desordenada, mucho bullicio y enormes colas de clientes con pocos productos. Me sorprende que los pocos blancos que deambulan entre el caos tienen un aspecto más lamentable que el de los negros. Visten ropas roídas, pelos grasientos y dentaduras incompletas. No entiendo nada.

De nuevo en el hotel y con todas mis tareas hechas me siento en la terraza con la idea de escribir algo. Mark se sienta a mi lado. Saca una bolsa de plástico repleta de hierba y comienza a liarse un porro. Me encuentro ante uno de los grandes personajes de mis viajes. En estos años han sido varias las veces las que me he topado con personajes únicos. Por respeto a su intimidad o a veces por petición expresa de ellos, o no les he mencionado en mis relatos, o no he contado todo, o les he cambiado el nombre, como es el caso.

Mark apareció por aquí en los años ochenta y sus ojos no podían creer lo que era esto. La Wild Coast pertenece a un territorio denominado Transkaai, un estado independiente de la Sudáfrica racista hasta que en el 94 Mandela pasó a ser el primer presidente negro de la historia del país. En ese momento se anexionó al resto. Hasta entonces estuvieron al margen, con sus propias normas tribales y según me dice Mark en total paz.

-    No había crimen ni delincuencia. En estas playas aterrizaron hippies de todo el mundo. No había ni siquiera pistas, se tardaban horas en llegar. Esto era increíble, gente joven endrogada y feliz. Ahora es muy interesante ver la evolución de todos aquellos. La mayoría están zumbados, envejecidos y sin dientes-.

Esta información me ayuda a armar el puzle. Tanto el momento con Barba Blanca y sus secuaces como las almas perdidas que deambulaban por el supermercado tienen una explicación.

Hay libros que además de dejar huella en lo literario son realmente nocivos para la salud de algunos lectores. Cuando leí “el corazón de las tinieblas” de Conrad me entraron ganas de seguir su rastro, embarcarme en cualquier barco y lanzarme a la aventura del río Congo. Luego la razón me quito la idea de la cabeza, quizá es una de las partes más peligrosas del mundo actual. La guerra del Coltán, ocultada por occidente, se ha cobrado ya millones de muertos en los últimos años. Gran parte del cauce del río está tomado por rebeldes, paramilitares y mercenarios.

Al escritor Javier Reverte ese mismo libro le obsesionó. Desde que leí su libro “Vagabundo en África” le admiro profundamente. En el noventa y tantos emprende un viaje desde Sudáfrica hasta Tanzania con la idea de cruzar al Congo e intentar navegar el río Congo emulando a Conrad. La reciente guerra de los Hutus y los Tutsis, motivada en parte por occidente y el Coltán, hace imposible que tome un barco tan cerca de la zona del conflicto. Lejos de desistir en el empeño vuela a Kinshasa y tras varias semanas de espera consigue embarcarse allí y navegar el río en sentido contrario. La historia es tremendamente apasionante, hay que estar muy zumbado para emprender un viaje así o tener una gran motivación. En su caso era esto último, el objetivo de emular a Conrad y escribir un buen libro de viajes.

En esos mismos años Mark emprende su gran viaje. Su única motivación es esa, viajar. Abandona Port Saint Louis y comienza un recorrido similar al de Reverte. Él lo hace a dedo. Cuando llega a Zambia conoce a un sudafricano. Éste pretende seguir la estela de la Lonely Planet para dirigirse a Kenia. Mark le convence para que le acompañe en su locura. Intoxicado por Conrad pretende entrar en Congo y llegar a Kinshasa a través del río Kasai, lejos de la zona del conflicto Hutu-Tutsi pero sin dejar de estar en una de las partes menos desarrolladas de África. Le consigue convencer y juntos cruzan a Lubumbashi, ya en Congo. Desde ahí toman un tren que queda averiado a mitad de camino. Pasan tres semanas en una estación comiendo lo que pueden. Cuando consiguen llegar al final de trayecto saltan a un coche y consiguen finalmente alcanzar Luebo, donde tienen pensado comprar una embarcación para lanzarse al río.

Discuten, el sudafricano quiere hacerse con una embarcación grande pero Mark se empeña en hacerlo en una canoa local, de unos tres metros. Deciden afrontar el río cada uno en su embarcación. Comienzan el viaje navegando juntos pero las corrientes hacen que se pierdan pronto. Al parecer hay tramos en los que se hace muy complicado mantener la canoa a flote. En una ocasión, extenuado de tanto remar intenta acercarse a la orilla para descansar. Muchos de los árboles crecen horizontales y entran en el río a ras del agua. La canoa se empotra contra uno de ellos. La punta se sumerge y la canoa avanza hasta quedar enganchada. Todas sus pertenencias salen flotando río abajo. Se lanza y consigue atrapar una de las bolsas. La corriente le tira río abajo hasta que consigue enganchar un árbol y salir a la orilla antes de morir ahogado. Un grupo de locales lo encuentra tirado en el suelo. Una vez repuesto le ayudan a encontrar su canoa cientos de metros arriba.

Desde ese momento sigue el viaje sin prácticamente equipaje. Pasa una malaria, alquila una habitación en un poblado de la que no sale en varios días. A base de comer y dormir consigue recuperarse. Seis semanas después de haber emprendido la marcha llega a Kinshasa completamente destruido. Cruza a Brazzaville y vuela a Moscú para desde allí regresar a Alemania.

Tiempo después una empresa europea de venta de armas decide contratarle. Piensan que un tipo así es perfecto como agente en África. Recorre parte del continente negociando con corruptos africanos y mercenarios europeos. Su visión de África, del mundo y de la globalización está muy marcada por esta época. Trata con muchos tipos cuyas decisiones cambian la vida de miles de personas.

En una ocasión necesita cambiar dólares en una ciudad congoleña. Preguntando por un banco le acompañan a una casa particular. Al entrar se encuentra con un belga y un italiano.

-    Carlos, no te puedes hacer una idea de lo que era esa casa. Montañas de dinero que llegaban hasta el techo. Esos tipejos manejaban el cambio a su puro antojo. Ellos eran la economía.

Cansado de esa vida conoce a su mujer en Ciudad del Cabo y deciden comprar y vivir de una granja, punto equidistante entre su estrambótica vida y el trabajo de oficina de su mujer. Tanto ella como sus tres hijas, guapas y con una educación admirable, no dan pista alguna del pasado de su padre y marido.

Las drogas no sientan igual a todas las personas. Mark no ha perdido el rumbo a pesar de fumar hierba desde las ocho de la mañana. Es un tipo inteligente y muy rápido. Hace unos años le acuchillaron en su granja. A pesar de ello no tiene armas, trabaja de sol a sol para sacar adelante un negocio que algún día piensa vender. Su sueño, cuando sus hijas sean mayores, es recorrer el mundo en barco.

-En mis tiempos cruzaba fronteras con una bolsa de marihuana en el bolsillo. Ahora no me atrevería. Creo que en barco es la única forma de poder seguir haciendo lo que quiero, viajar y fumar-.

La atracción que siento por el personaje es total. A lo largo de la tarde no dejamos de hablar. Desplegamos el mapa en una mesa y me muestra el camino exacto por el que recorrió el Congo. Su mujer nos observa, su mirada lo dice todo. Sabe que tiene una bomba de relojería en casa que algún día, cuando sus hijas ya no les necesiten, estallará y querrá seguir viajando. Cuando una droga te sienta bien es complicado desengancharse.

Mark me invita a su granja a pasar unos días con ellos. La oferta es muy tentadora. Sin embargo no debo, ha pasado un mes y apenas me he movido en el mapa. Las nieves llegarán a Lesoto pronto y será intransitable. He de ignorar el mensaje del guionista en esta ocasión.

Desde que viajé de Madrid a Sídney en ocho meses y por primera vez pasé la barrera de las vacaciones convencionales, viajar se ha convertido en mi gran adicción. Especialmente hacerlo despacio, dejando que me pasen las cosas que me tienen realmente enganchado.

Es lo malo de las drogas, que te sienten bien.

Gracias por leerme.

Charly.

36 Comments
  • Ricardo Lamancha
    Posted at 19:23h, 15 julio Responder

    que decir….IMPECABLE !
    Buenos caminos !

    • Sergio
      Posted at 21:01h, 16 julio Responder

      Interesantisimo, exelente complemento a los videos.
      Buenas Rutas amigo!!!!

  • Adolfo LULO Ferreira Pechs
    Posted at 21:33h, 15 julio Responder

    .
    Me ha encantado!

    Gracias Charly & becare!

    – LULO –

  • Arturo Daniel Martin Berenguer
    Posted at 21:38h, 15 julio Responder

    Impresionante Carly. Co este último relato, me he dado cuenta que tienes razón . la droga engancha y yo estoy enganchado a tus relatos i videos.

  • Moisés
    Posted at 21:47h, 15 julio Responder

    Impresionante relato!! Saludos.

  • MaD
    Posted at 21:49h, 15 julio Responder

    Pues creo que lo normal hubiera sido decirte que sigas hacia Lesotho, que en teoría te quedan sólo dos meses para terminar la costa este. Pero no se si es el “no debo” o la oportunidad de vivir mejor a una persona como el tal Mark, en tu lugar me hubiera quedado. Se puede cambiar ahora la propuesta? 😉
    Buena ruta Charly

  • Juan Magaña
    Posted at 21:56h, 15 julio Responder

    Estupendo volver a leer estos relatos que nos trasladan hasta donde estas tu.
    Y pa ti es la vida, amigo.
    Un abrazo.

  • José Jota
    Posted at 21:04h, 16 julio Responder

    Se te nota amigacho…..,has entrado en modo viaje,ahora todo fluirá……Salud y Kms. friend!!!

  • Francisco J. Cruz
    Posted at 22:20h, 16 julio Responder

    No comments, no porque no me sugiera nada, sino porque me quedo sin palabras.

  • Jose l.
    Posted at 22:29h, 16 julio Responder

    Fabuloso, como siempre.

  • DANIEL SANCHEZ
    Posted at 22:32h, 16 julio Responder

    que lindo relato che me encanto y creo que tenés razon en eso de ir con las ganas de conocer y disfrutar el viaje y los personajes que alli se te cruzan en esta vida. abrazo grande

  • Carlos Valero
    Posted at 23:09h, 16 julio Responder

    Que bueno Charly! Presiento que volveras a ver a “”Mark””
    Me ha encantado el relato. Un abrazo tocayo!

  • tatin
    Posted at 23:54h, 16 julio Responder

    yujuuu, , bonito relato

  • Anónimo
    Posted at 23:59h, 16 julio Responder

    Muy bueno Charly!!. Ánimo valiente!!. Estamos contigo…

  • Ángel
    Posted at 23:59h, 16 julio Responder

    Estas hecho un escritor;) Disfruta Carlos.

  • JOS
    Posted at 00:01h, 17 julio Responder

    Muy bueno Charly. Te echábamos de menos. Cuídate.

  • Alexis
    Posted at 00:41h, 17 julio Responder

    Enganchado como no podia ser de otra forma.

  • germangguntern
    Posted at 00:52h, 17 julio Responder

    Me encanto el relato de la vida de este Mark . Dejate llevar y asi seguimos tu Aventura . otra ves Gracias por compartir .

  • Anónimo
    Posted at 05:46h, 17 julio Responder

    Muy chula la historia del tipo….ánimo i ha seguir dando gass.

  • miguel
    Posted at 08:05h, 17 julio Responder

    Interesante. Que cosas más… , no se. Es curioso. Very good my friend.

  • Fernando
    Posted at 10:40h, 17 julio Responder

    Increible relato… dan ganas de apagar el ordenador y pirarse! sigue asi!!!!

  • RichiPOC
    Posted at 11:17h, 17 julio Responder

    He descubierto tu viaje hace poco, pero me ha engachado 100%.

    Ánimo y sigue disfrutando.

  • Vicen
    Posted at 17:26h, 17 julio Responder

    CHAPO!!

  • Pablo Olóndriz
    Posted at 18:29h, 17 julio Responder

    Charly creo que éste es el post que más me ha gustado de todos tus viajes. Una delicia. Impresionante.
    Un abrazo!

  • Saúl Mac Mac
    Posted at 19:55h, 17 julio Responder

    Ánimo!!!

  • Pedro Gómez
    Posted at 19:58h, 17 julio Responder

    Hombre Charly, de todos estos que andan contando su viaje, la forma en que vos lo haces es fascinante. Gracias por compartirlo.

  • Anónimo
    Posted at 21:35h, 17 julio Responder

    Admirable, escribes precioso, natural. Enganchas! Me gusta tu estilo Sinewan!! Danos mas!!

  • Anónimo
    Posted at 15:20h, 18 julio Responder

    Eres un crack

  • perthes
    Posted at 18:24h, 18 julio Responder

    Buenísimo, de lo mejor de últimamente pero claro no siempre uno pasa la frontera de “las vacaciones” ni se encuentra con personajes así.

    Los pelos de punta con el final, me alegro que empieces a sentir aquello que sentías en tu primera aventura.

  • Black Adder
    Posted at 09:05h, 19 julio Responder

    De momento veo que estás disfrutando de lo lindo el viaje. Que siga así!!!

  • Ana Rivas
    Posted at 12:11h, 19 julio Responder

    Vagabundo en África de Reverte fue el primer libro que leí sobre África, y me llevó en dirección contraria, al Corazón de las Tinieblas, a la Reina de África, a las Nieves del Kilimanjaro, Un millón de piedras, …Mark me resulta un personaje perfectamente comprensible y entiendo que tú remolonees, porque Africa es Africa. Gracias por escribirnos.

  • URL
    Posted at 18:27h, 21 julio Responder

    … [Trackback]…

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  • paratito
    Posted at 10:58h, 22 julio Responder

    Realmente impresionante!!!!!
    Que lástima que no te pudieras quedar un poquito más con Mark. Hubiera sido genial escuchar más historias de su trepidante vida. Bueno, ahora te toca a ti ser el prota de este viaje.
    Cuidate.

  • Eduardo Zerolo
    Posted at 18:28h, 22 julio Responder

    Eres muy bueno, tío.

  • julian camoati
    Posted at 02:05h, 26 julio Responder

    grande charlytoooo !!!! mucha suerte querido !!!

  • Sinewan Blog | EL Mundo en Moto SinewanEL Mundo en Moto Sinewan
    Posted at 22:25h, 16 octubre Responder

    […] Sudáfrica, drogas y personajes en Port Saint Johns […]

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